EDITORIAL  

Publicado por: Pandora

Agosto. El tiempo, lastrado seguramente por el peso del sofocante calor, se remansa hasta casi detenerse, queda en una especie de standby, de tiempo muerto, y el vertiginoso ritmo de los días parece concedernos una tregua, dejando que encontremos por fin los huecos necesarios para funcionar despacio, para demorarnos en la siesta de después de comer, leer un rato amparado en la penumbra de las persianas a media asta y el aire acondicionado, tiempo para la cerveza de la tarde-noche o para vengarse de los madrugones tomando una copa en cualquier terraza, sin prisa mientras el del bar no te ponga mala cara.

La actualidad se va de vacaciones. Los periódicos, obligados a convertir cualquier noticia en noticia, echarían mano de lo que sea, incluso de una verdad objetiva, con tal de llenar páginas, con tal de enmascarar la desnutrida realidad de escaños vacíos y ministerios donde sólo quedan los becarios guardando el fuerte, mientras los padres de la patria pasean en chanclas a sus familias y escoltas por Mallorca, Oropesa, Laredo o cualquier otro bucólico rincón de la cuarteada piel de toro, revitalizando el sector turístico, como es su deber.

Mientras los periódicos andan de operación bikini, los suplementos culturales sufren el fenómeno opuesto: Se ven obligados a multiplicar su tamaño, para dar cabida entre sus páginas a tanto reportaje sobre la Patagonia o Fidji, para renovar un verano más ese espejismo, el de la promesa del paraíso. O para contarnos que lo último, lo más alternativo en cuanto a música sonará este verano en el MacroSound Chichinabo Entertainment Festival, de Portugalete, y que ¡ay de ti!, pobre cazurro de hirsuto entrecejo, como se te ocurra perdértelo.

También encuentran en verano su lugar en las páginas culturales los reportajes promocionales de películas carísimas y americanísimas, valga la redundancia, donde, por ejemplo, un Chevrolet Camaro se convierte de pronto en un gigantesco robot parlanchín y alienígena, dispuesto a todo para salvar a la humanidad por tercera vez, mientras que en la cruda realidad nos resignamos a nuestro Corsa mil doscientos, por decir algo, y rezamos para que se quede al menos como está, porque de transformarse en algo sería en una versión humeante y estática de sí mismo.

Por cierto, de las respuestas a nuestra pregunta de Julio, nos quedamos con la de May, que nos respondía a su vez con otra pregunta (“¿Por qué a los adultos les gustan tanto los números”?), recordándonos de paso “El principito”, esa pequeña gran novela, que a veces resulta tan socorrida como manual de filosofía. Gracias, May.

En fin, que es Agosto, que aquí estamos, con lo nuestro. La cultura es de las pocas cosas que no deberían tomarse nunca vacaciones, y por lo tanto en Pandora también fichamos en Agosto. Esperamos que busquéis un ratito para visitarnos. Consultad el índice, que hay variedad y calidad. Seguro que algo os interesa.

Esperamos que paséis un buen mes. Que saquéis partido de esa calma chicha que nos brinda el tiempo. Que os cunda. Que disfrutéis de que, a pesar de todas las tormentas sociales y todos los apocalipsis financieros, el sol y el mar sigan en su sitio. Aprovechad, antes de que a alguien se le ocurra privatizarlos.

Un saludo.

Pandora.

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